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FLA.CO.MEN

Un concierto de Israel Galván, 
con David Lagos, Tomás de Perrate, Eloisa Cantón, Caracafé
y Proyecto Lorca (Juan Jiménez Alba y Antonio Moreno).

Todo anda revuelto en el interior de la ballena
perdidamente desordenado
los relojes bajo los muebles se detienen.
Charo Martín

Seremos breves esta vez, de eso se trata. Iremos al grano. La música, ese es el argumento. La música que ha sonado, a lo largo y a lo ancho, en las propuestas escénicas de Israel Galván, aligerada ahora de tramas, de libretos y de teatro. Los zapatos rojos, La Metamorfosis, Galvánicas, Arena, El final de este estado de cosas, Lo Real-Le Réel-The Real… sonando sin argumento, con la inercia del cuerpo y el ritmo. Sólo la música.
Se trataba de eso, de adelgazar de cualquier gravedad uno de los hallazgos más luminosos de los espectáculos de Israel Galván: el sonido. La cosa surgió entre Utrera y La Rinconada, entre la beneficencia y las hipotecas, reciclando audio con un selecto grupo de sus músicos; ofreciendo al público breves estallidos de felicidad. Todos sabemos que Israel Galván es una máquina y aquí suena en toda su pureza.

¡Sólo la música!  En fin, esa es una de las características del baile flamenco y del baile de Israel Galván en particular. El cuerpo es un instrumento. No sólo de percusiones, también de viento, metales, cuerda, pues sí, el cuerpo habla. Cuando se tuerce ante el violín de Elo Cantón las notas son más de madera. Quieto frente a David Lagos o Tomás de Perrate, es más cuerpo, redundante. Caracafé es casi su gemelo, unas veces diestro y otras siniestro. Y más flamenco cuando remacha las percusiones y los metales de Proyecto Lorca.

Israel Galván ha huido siempre de la fusión, extraña categoría musical, vaga, llena de obviedades. Lo suyo es el montaje, como en el flamenco de siempre, como en la cinta cinematográfica. Saber componer con trozos, pedazos, pecios. Es verdad que Israel Galván arrima otras referencias: no es Tárrega quien se asoma en la rondeña sino Ligeti, ni es Albeniz quién abre la granaina sino Luigi Nono. Pero el sentido es el mismo. Se trata de música flamenca en su estado primigenio, todavía en ebullición, antes de que comenzaran las pétreas cristalizaciones.

Por eso podemos encontrar que el taranto se emparenta con la tarantela o que los tangos siguen la senda del rimbético, que en la toná hay letra de Hugo Ball y música de Mauricio Sotelo, incluso unos verdiales tal y como los toca Antony and the Johnsons. Y en este concierto hay un regalo, ya antiguo, que le hizo el maestro Morente a Israel Galván.

  • Título: FLA.CO.MEN
  • Duración: 75 min.
  • Dirección, Coreografía y baile: Israel Galván
  • Dirección Artística y coreografía de “Sevillanas”: Pedro G. Romero
  • Dirección de escena y coreografía de “Alegrías”: Patricia Caballero
  • Músicos en escena: David Lagos, Tomás de Perrate, Eloísa Cantón, Caracafé, Proyecto Lorca: Juan Jiménez Alba y Antonio Moreno
  • Espacio Escénico, Dirección Técnica: Pablo Pujol
  • Diseño de iluminación: Rubén Camacho
  • Diseño de sonido: Pedro León
  • Asistente de dirección y regidoría: Balbina Parra
  • Vestuario: Concha Rodríguez
  • Producción: A Negro Producciones
  • Fotos web: Hugo Gumiel y Hong Kong Arts Festival
  • Co-producción: Théâtre de la Ville de Paris, Théâtre de Nîmes – Scène conventionée pour la danse contemporaine
  • Con el apoyo de : Instituto Andaluz de Flamenco, Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). Agradecimientos al Teatro Central de Sevilla