LA CONSAGRACIÓN DE LA PRIMAVERA

Un espectáculo de Israel Galván, 
Sylvie Courvoisier y Cory Smyt.

Por casualidad, y en el desvío de una curva, plantaron la semilla. Sylvie Courvoisier e Israel Galván estaban trabajando en un espectáculo llamado La Curva, donde la pianista se aventuró por caminos desconocidos: «Israel y los músicos flamencos inventaron la música y entré en su mundo». Durante una pausa en los ensayos, sin otro fin que el placer de la música y los contrastes, ella toca al piano un breve pasaje de La consagración de la primavera. Un descubrimiento y una iluminación para Israel Galván, que queda fascinado y enamorado. Meses más tarde, la semilla brota: se convierte en un breve dueto entre la pianista y el bailarín, que también es músico, maestro del compás y de la compleja rítmica del flamenco. Logran consolidar ocho brillantes minutos que presentan como parte de una noche de breves piezas propuestas por el periódico Le Monde en la Ópera de la Bastilla. Un momento percusivo de complicidad musical sorprendente en el que la amplitud de la orquesta y la intimidad del dúo se expresan juntas. Una semilla que germina: todavía no vemos la planta, pero la idea, a ras de suelo, va enraizándose. Cuatro años después, cobra forma.

 

Locura compartida

Para estos dos intrépidos artistas, amantes de lo inédito, La Consagración de la Primavera ofrece unos riesgos de lo más seductores. Aquello que los anglosajones llaman, en francés, “folie à deux», una locura compartida. Para Sylvie Courvoisier se trata de interpretar, junto al muy ecléctico Cory Smythe, la versión para cuatro manos mientras siguen las pulsaciones rítmicas insufladas por Israel Galván (la locura a dos se convierte en locura a tres), pero también para entregar, en una segunda fase, una composición original inspirada libremente en La consagración. Pues el proyecto quiere, ante todo, reencontrar la esencia, la música previa al papel, «volver al esqueleto, a Stravinsky en su habitación». Pero el reto no se detiene en la página … todavía deben sostener el ritmo. Otro obstáculo que superar: Israel Galván es un músico que no lee música, así que Sylvie Courvoisier debe transmitírsela y enseñarle la partitura de la percusión que él toca con los pies. Educado «en la dictadura del ritmo», experto en las combinaciones y desarrollos, lo imprevisto y el rigor de los ritmos flamencos, Galván disfruta al entrar en el laberinto de Stravinsky «con cierta ventaja» e imagina ya micro desarrollos rítmicos, mundos minúsculos incordiando el inmenso mundo, sacudidas, sincronizaciones y réplicas. Ha sido bailarín y percusionista desde siempre: «Me encanta bailar la música que sale de mí, transformarme en un instrumento. Esta percusión, su resonancia y vibración, emanan del interior. A veces estoy en el escenario como un instrumento y no como un cuerpo que baila. Es muy liberador no ser solo un bailarín».

Falta que La Consagración, ese coloso musical, disimule un esqueleto demente que desafía todas las leyes de la anatomía musical.

Este nuevo trabajo se compone de dos obras muy diferenciadas, ‘La Consagración de la Primavera’ escrita por Stravinsky y otra de creación original de Sylvie Courvoisier.

CRÉDITOS

  • Duracióm: 60 minutos
  • Estreno: 23-noviembre-2019 | Théâtre de Vidy [Lausanne]
  • Dirección artística y Coreografía: Israel Galván
  • Dirección musical: Sylvie Courvoisier
  • Intérpretes: Israel Galván | Danza; Sylvie Courvoisier | Piano; Cory Smythe | Piano
  • Música: La Consagración de La Primavera | Compositor: Igor Stravinsky, reducción para piano a cuatro manos; Conspiración | Sylvie Courvoisier y Cory Smythe ; Spectro | Sylvie Courvoisier
  • Diseño de Iluminaciñon: Rubén Camacho
  • Diseño de Sonido: Pedro León
  • Técnico de Sonido: Manuel Prieto
  • Espacio escénico y Dirección Técnica: Pablo Pujol
  • Asistencia de dirección y Stage Manager Balbina Parra
  • Asesoramiento vestuario: Reyes Muriel
  • Tour Manager: Marcos Avilés
  • Producción delegada: Carole Fierz
  • Coordinadora de producción: Pilar López
  • Consultor de producción: Dietrich Grosse
  • Fotos web: Laurent Phillippe