RI TE

El encuentro entre Marlene Monteiro Freitas e Israel Galván parecía predestinado. Es como si entre la coreógrafa caboverdiana y el bailaor sevillano corriera un hilo invisible. En un extremo está Monteiro Freitas, cuya coreografía combina precisión y libertad extremas, movimientos mecánicos y expresionismo. En el otro extremo está Galván, uno de los bailaores flamencos más conocidos del mundo, cuyo rápido y característico zapateado se ve interrumpido por la quietud y el silencio. Hacía tiempo que querían unir sus dos mundos aparentemente distantes, unidos por la pasión por el ritmo y la capacidad de combinar la tensión con una ardiente expresividad. Están en el escenario, con una pared detrás, ineludiblemente expuestos al público. Frente a frente, tejen una comunicación nueva y, sin embargo, inmediata: una gramática compuesta de pasos coreográficos, gestos ágiles e interrupciones repentinas. Interactúan como criaturas que se conocen, mezclando desafío y seducción en una disposición que podría recordar a un baile taurino. La improvisación diaria mantiene vivo el diálogo. Es un encuentro impresionante entre dos artistas increíbles, un momento de pura alegría y humor, una conversación animada que utiliza únicamente el lenguaje del cuerpo.

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LA EDAD DE ORO

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EL DORADO